No me canso de remover el café con una motosierra




El ansia de encontrar el temor circunstancial
para activar el resorte comunicativo.

Eso era antes.

Ahora estoy cagando:

La asimilación de la destrucción
la canalización misma hacia el Mal
el estado de furtividad sine qua non
el encuentro con el punto de flotación
el mundo lleno de consonantes
el ruido del ventilador
los mosquitos que mezclan nuestras sangres
y el limbo que separa la primera
de la segunda parte
de una canción de Tool.

El mundo abstracto de las tablas de ingredientes
la puerta resquebrajada del balcón
el primer, el último y todos los escalones del mundo.
La idea de que alguien consiga comprender
realmente la palabra negatividad.

La búsqueda con éxito de la maldad dentro de ti mismo.
El regocijo de saberte en el camino
y dormir tranquilo
babeando la almohada
de tal manera que bien podría ser esperma.
Limpiarte la boca con un papel en blanco
y mancharlo con la idea de tu propia muerte
o
estar sentado en el Cap de Creus secreto de tu mente
y cagarme en los muertos de cualquier persona
animal
o cosa.

No poder encadenar frases sueltas
y pensar siempre por encima de tu voz
(y de todas las demás).





Interpretación de la huelga general


El ruido de las bombas
sobre el silencio
como una manzana
crujiendo en dolby surround.
Montones de polvo de metal
arremolinados sobre la garganta
de un mal imitador
de Félix Rodríguez de la Fuente.

La siguiente entrada de la siguiente entrada
del blog secreto de alguien standard,
de la virtud de no tenerlas,
del cariño apagado del Lobo Feroz.

El sonido de la muerte,
entre grito y susurro
-pero ninguno de los dos-
que se arremolina
en equinoccios de Zyrtec.

Y la bomba que estalla-ya,
sobre el silencio como una manzana,
sobre el blog secreto de la muerte,
entre equinoccios de grito y llanto
y remolinos con fecha de envasado,
caducidad
y El Vacío:

Como una manzana
pero ahora en silencio.




Goteando piedras de polvo
arropando el ritual del mono,
eléctricamente
languideciendo.

Chirriando amistades a golpe seco
Sol y músculo
Píxel y espiral.

La espada del cielo
sangre como manchas solares
frías y cuatro días después.

Entidades y carne cruda
Ausencia de miedo y ruído blanco.
Ahora no puedo ir a comer.
Ahora no puedo ir a comer.

Escondido detrás de la montaña
píxel y espiral
la espada del cielo
el curso de todo menos del agua.

Arropando el ritual del mono
aluminio y níquel
ausencia de miedo
ruido blanco
espada y
Ahora no puedo ir a comer.

Crimen y bubblegum.
Sálvame de la frecuencia contínua
del agua y su curso.

Hace sol y yo no veo primaveras.
Veo algo secreto.
Puntas de lengua,
interconexiones y realización.
Benevolent Sun.
Silencio.

The Gaggers


Los latidos del corazón se le apoyan en el único muro que queda en pie y se quita los pantalones blancos y se manosea el pubis por encima de las bragas. Es un pubis algodonoso, como un anuncio de queso para untar. Huele a canela y a limón, pero no a arroz con leche. Huele sus dedos. Mira indistintamente a la ducha, el grifo del agua caliente y las toallas con la H mayúscula rodeada de líneas curvas. El símbolo del hotel de su amiga. Estudiaron juntas en Nueva York. Piensa que seguramente sus coños sean muy parecidos. Pequeños, regordetes y suaves. Profundamente horadados. Dadores del pulso del Universo.


Se recoge el pelo en una cola de caballo, dejando el flequillo (su famosísimo flequillo) a la altura de sus ojos tristes a lo Barbra Streisand. Al principio era una mierda que la compararan con Barbra pero ahora le da morbo. Qué cosa no le da morbo hoy en día, piensa. Su cola de caballo se parece a un enorme dedo medio invertido. “Nunca me atraparéis”.

Y una vez que tiene el móvil dentro del coño, abre la botella de champán francés y se la bebe de cuatro grandes tragos. No sabe muy bien por qué pero se le saltan las lágrimas y se le pone la piel de gallina. Carbono14©. Nada de premios de la academia. Está de celebración privada. Cree haber inventado una gran nueva melodía. Como una fragancia nunca antes mezclada. Corre hacia el piano blanco mientras el móvil suena ahogado entre sus paredes vaginales. Zeep zeep . Hoy es un gran día. Hoy comienzan muchas cosas y terminan otras tantas. Se pregunta cuántos niños estarán muriendo ahora mientra ella piensa en las teclas negras del piano. Qué estará pasando en los campos de cultivo. En los pozos de petróleo. En las minas de coltán... Probablemente le excitaría saber que quien está llamando es su madre.

...y final.



La luna no es más que un pedrusco
y nosotros somos gente abandonada.




Adiós


Como águilas perdidas,
huracanes hambrientos;
ya no puedo oler tu voz.

Que se van los años
como desperdiciados por el lavabo;
corriendo abajo en espiral
como destrozado está el paracaídas.
Que se van los años
como agujas quirurgicas
levantando mi peso sin magia.
Como sustrayendo petróleo
del centro de la Tierra.
Que se van los años
como soldados hacinados,
hierros en la chatarrería.
Que se van los años,
extraños y dormidos bocabajo.
Como águilas perdidas,
huracanes hambrientos;
ya no puedo oler tu voz.

Blanco



We are demons.

Satanizados por nuestras deficiencias sociales.

Soñamos con arrasar ciudades.

Pisar familias enteras

con nuestras botas en forma de placas gigantes de metal oxidado

que rechinan sobre el asfalto de ollín.

Eres un monstruo blanco.

El hueco que recortan dos edificios derrumbándose

es lo que llama tu atención.

Porque eres un monstruo blanco.

Neblinoso y lleno de costras supurantes

que huelen fatal.

Estás mirando fijamente el vacío que dejan dos edificios derrumbándose,

imaginando que es el vacío que dejará tu cuerpo cuando mueras,

porque

no necesitas ninguna esperanza,

monstruo.

Hermann, ¿me oyes?


Yo

en cambio

no he elegido sucumbir.

Aguantaré mi triple vida

todo lo que pueda.

Cada vez

tengo más fugas

y menos planes de escape.

Hoy por hoy

ya se el final de la película.

Y no es bonito,

porque es mi fraude

quien elige.

Me sentía mejor cuando David Foster Wallace estaba vivo y ésta foto no me importaba.


Alli crece la flor de mi desidia.

La polución que me acompaña.

El ángel con ataques de tos.

Esto no habla de cómo van mis días,

esto habla de mí

y mi revisión decadentista

de la comida y postres

del día de navidad.

De la evacuación del planeta

en el último minuto

antes del nerviosismo químico.

Del pulso mental crujiente

del sistema qwerty

en mi desilusión.

“El lento y prolongado

desorden de los sentidos”

Olvídate de los clásicos,

olvídate de leer para ser inteligente

porque es mentira.

Olvídate de pensar que la evasión sustancial

no es producente

porque es lo único que te ata,

te tranquiliza

y te destruye.

Siendo la destrucción

lo más puro que te pueda ocurrir.

No se que saldrá

pero el puerto aún queda lejos

de noche no veo mucho

los faros se han fundido

y tengo la sensación

de que alguien se ha dormido

sobre mis ideas positivas.

Abrazo el regalo de la soledad

desde lo alto,

miro al cielo

y solo veo neón.

“El neón de siempre.”

Moriréis cien veces



Moriréis cien veces

moriréis cien veces

moriréis cien veces

moriréis cien veces

cristales rotos de mi memoria,

moriréis cien veces

sin utilizar el copypaste

cristales rotos de mi memoria,

moriréis cien veces

y el dolor se confundirá

con el sufrimiento.

Moriréis cien veces,

lloraréis mientras esnifáis,

cristales rotos de mi memoria,

no comeréis nada,

no dormiréis,

pensaréis que estáis en el fondo,

cristales rotos de mi memoria,

moriréis cien mil veces

y al día siguiente

será peor

y peor

y peor

y peor

y volveréis a morir cien veces,

cristales rotos de mi memoria,

resbalaréis por mis mejillas

como cera hirviendo

y moriréis cien mil veces

y al día siguente será peor

y peor

y peor

y peor.

Buscaréis pasos de cebra

donde solo hay ruina

y moriréis cien veces.