No me canso de remover el café con una motosierra




El ansia de encontrar el temor circunstancial
para activar el resorte comunicativo.

Eso era antes.

Ahora estoy cagando:

La asimilación de la destrucción
la canalización misma hacia el Mal
el estado de furtividad sine qua non
el encuentro con el punto de flotación
el mundo lleno de consonantes
el ruido del ventilador
los mosquitos que mezclan nuestras sangres
y el limbo que separa la primera
de la segunda parte
de una canción de Tool.

El mundo abstracto de las tablas de ingredientes
la puerta resquebrajada del balcón
el primer, el último y todos los escalones del mundo.
La idea de que alguien consiga comprender
realmente la palabra negatividad.

La búsqueda con éxito de la maldad dentro de ti mismo.
El regocijo de saberte en el camino
y dormir tranquilo
babeando la almohada
de tal manera que bien podría ser esperma.
Limpiarte la boca con un papel en blanco
y mancharlo con la idea de tu propia muerte
o
estar sentado en el Cap de Creus secreto de tu mente
y cagarme en los muertos de cualquier persona
animal
o cosa.

No poder encadenar frases sueltas
y pensar siempre por encima de tu voz
(y de todas las demás).





3 comentarios:

Joan Josep Pons López dijo...

El Mal... bonito concepto, imposible de comprender yo creo, del todo al menos. Recuerdame que te enseñe un libro que tengo, sobre el dolor, el miedo y el concepto del mal.

Joan Josep Pons López dijo...

buen escrito, por cierto! :D

Anónimo dijo...

Palabras perfectamente posicionadas de un poeta muy deprimido.